martes, 4 de octubre de 2016

Barranquilla emprende una batalla para acabar con los arroyos
El verano que sofoca a los barranquilleros por estos días es el principal aliado para el desarrollo de una serie de obras de infraestructura contra los arroyos, que la ciudad lleva esperando durante décadas.
Son obras que avanzan en silencio en medio del abrasador calor, y que están proyectadas para mejorar la movilidad y controlar las inundaciones que azotan a la ciudad cada vez que llueve con fuerza, además de evitar accidentes de más personas que en su intento por desafiar las furiosas aguas que corren por las arterias de Barranquilla han encontrado la muerte. Unos 100 mil millones de pesos invierte la ciudad en la construcción de vías internas, la recuperación de canales pluviales y la canalización de los más peligrosos arroyos de La Arenosa.

La pelea de los barranquilleros con los arroyos es tan vieja como la misma ciudad. Cuando se escuchan los primeros relámpagos en temporada invernal ya todo el mundo sabe que hay que quedarse quieto donde lo coja el agua.
En 1994, el exalcalde Bernardo Hoyos también le solicitó al gobierno canadiense recursos para financiar la construcción del alcantarillado pluvial que se necesitaba, pero la propuesta fue rechazada.
En Barranquilla se estima que hay unos 120 kilómetros lineales por donde drenan las aguas lluvias. Unos 50 arroyos corren por sus cauces naturales, vías, canales y canales pluviales. De estos, 15 son peligrosos ríos que paralizan algunos sectores de la ciudad cada vez que llueve.
Hace seis años el Distrito comenzó a intervenir millonarios recursos en el problema. El exalcalde Alejandro Char inició el plan de recuperación de 20 kilómetros de canales con una inversión de 100 mil millones de pesos.
Según el gerente encargado de la oficina del Foro Hídrico, Alberto Salath, el Distrito se gasta al año 1.500 millones de pesos limpiando canales debido al mal comportamiento de algunos ciudadanos que tiran desde neveras, llantas, partes de carros, televisores, computadores. Se estima que de estos lugares se extraen más de 30 mil toneladas de desechos sólidos. "Cuando llega el invierno esto es lo que produce los taponamientos y luego desbordamiento de las aguas", subraya el funcionario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario